Siente la adolescencia volviendo al KFC después de cinco años

Recuerdo hace años, siendo adolescente, cómo una vez a la semana nos íbamos a comer al Kentucky Fried Chicken. Era un momento de gozo y lo esperábamos con ganas durante toda la semana. Comer el pollo picante de aquel restaurante de comida rápida era delicioso y divertido. Nos entraba la risa con lo mucho que nos gustaba. Seguro que os ha pasado a vosotros también. Yo era muy fan del pollo Kentucky.

Pero luego te haces mayor, dejas a los amigos del instituto, llegan otros, descubrís juntos otras cosas y refináis los gustos. Y parece que poco a poco, te olvidas de estos momentos únicos en tu vida. O no. Porque hay sensaciones, sabores que se almacenan en una parte del cerebro, como dormidos. Pero de repente un día, ya mayor, te atreves a entrar en un KFC con tus hijos preadolescentes. Pides una de estas KFC ofertas: un bol de pollo Kentucky bien crujiente…y todo vuelve.

pollo kentuky

Tus hijos de repente descubren que a su padre se le ilumina la mirada y que empieza a reír, mientras juega con la piel del pollo. Su padre se ha vuelto loco…. ¡Y les encanta! Es el efecto que tiene el pollo Kentucky en los adultos: conecta con nuestro yo adolescente.

Pero no te preocupes, no pasa nada. No te vas a sentir mal. Seguro que tus hijos se lo van a pasar en grande con su nuevo padre.  Es entonces cuando entenderás la campaña del pollo pollo y el bailecito para teenagers. Sólo con que muerdas un muslo de pollo Kentucky te animarás a seguir el rollo del pollo pollo. ¡Y que sepas que puedes pedir tu pollo kfc a domicilio!


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