La vida cara de los productos ecológicos

Para muchos vivir una vida healthy conlleva disponer de unos buenos ingresos ya que muchos de esos productos healthy o ecológicos son más caros que el resto. Pero la verdad es que comer un buen tomate ecológico, cultivado siguiendo su proceso orgánico y sin acelerar ningún procedimiento con pesticidas u otros productos químicos, como mínimo va a tener un sabor diferente.

Nos atreveríamos a decir, que más bueno. Pero claro está este tomate resulta ser sensiblemente más caro que el tomate convencional de súper. ¿Pero por qué los productos ecológicos y sostenibles terminan siendo más caros?

productos ecologicos

Primero de todo habría que poner en suspenso la afirmación de que los productos ecológicos son más caros que los convencionales. Es una generalidad que no tiene por qué aplicarse a todos los productos. De todas formas, si que es verdad que hay verduras, frutas y multitud de productos distintos que terminan teniendo un coste más elevado.

LOS MOTIVOS

  • Creaciones artesanales: Ponemos por ejemplo el pan. Un pan bueno, creado de manera artesanal, desde la masa madre, requiere un tiempo mucho más largo que el de una baguette tradicional que se mastica como chicle. Que el trabajo lo haga un artesano, no es lo mismo que lo haga una máquina. El ritmo de trabajo no es el mismo y todo eso encarece el producto.
  • Materias primas: Un pan ecológico dispone de una harina creada a través de semillas, cereales, etc. El cultivo de estas plantas es mucho más largo si se hace de manera ecológica, sin pesticidas, ni productos químicos, ni transgénicos… Un campo de trigo cuyo suelo esté vitaminado podrá disponer de su producto antes que otro campo que no esté contaminado con estos productos químicos. Así pues, el tiempo otra vez encarece el producto.
  • Producción a baja escala: Lógicamente lo ecológico no es el modelo de consumo imperante por más gente que se esté sumando a la causa. Así pues, la producción es baja y al haber menos producto se encarece aún más. La ley de la oferta y la demanda. Además, la competencia con los productos de supermercado cuenta con que estos se fabrican a gran escala, se reparten de manera rápida, generan menos gasto energético…

Cabe celebrar que España es a día de hoy uno de los 10 países del mundo en consumo ecológico. Además, hay varias investigaciones que demuestran que los alimentos ecológicos son más nutritivos que los producidos por sistemas tradicionales. Lo bueno es mejor pagarlo caro. Pero si nos lo pensamos mejor, ¿realmente es más caro consumir un producto ecológico, sin generar un impacto sobre la tierra, sin gastar tanta energía? Cada euro que no nos gastamos en productos ecológicos lo vamos a tener que invertir luego en curar nuestro planeta.

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